No se trata de protestar, legítimamente, contra la reforma de la ley del aborto; sino de utilizar otro ariete contra el Gobierno, el Congreso de los Diputados y contra la ley. Para eso quieren “financiación”: para gastarse millones de euros en despropósitos de este tipo. Harían muy bien en dedicar ese capital en otras cosas que no sean atacar constantemente nuestro sistema democrático. El debate político sobre el aborto se cerró en los ochenta y ellos no son los que detentan el “poder temporal”.
Sólo nos queda sumarnos a la iniciativa propuesta por el grupo Las Linces. Se trata de dar una respuesta rotunda a los obispos en la red. Hay que defender nuestros derechos de ciudadanía; a falta de vallas publicitarias, utilicemos los recursos que nos brinda Internet.
Para un debate sosegado, inteligente y fundamentado sobre el aborto, podéis seguir la discusión iniciada en filoblog.com, estructurada en tres tiempos:
(I) Cómo plantear la discusión.Aquí dejo algunas reacciones que ha originado tan lamentable asunto.
(II) El aborto adolescente.
(III) ¿Qué dice la embriología? (Pendiente)
Sergio Cebrián en El plural: "El cartel de la demagogia"
La Opinión de Gabilondo: 17 de marzo: "Centremos la polémica: ¿versa sobre el aborto o sobre la reforma de la ley del aborto"
"Centremos la polémica: ¿versa sobre el aborto o sobre la reforma de la ley del aborto? Si versa sobre el aborto -el ministro de Sanidad lo ha recordado hoy- el debate se celebró ya hace muchos años. De él se derivó una ley, que tanto bajo los gobiernos de González como los de Aznar, o ahora los de Zapatero, ha permitido practicar innumerables abortos. Esa ley despenalizaba la interrupción del embarazo en tres supuestos, pero, de hecho, el tercero lo extendía casi a voluntad. Aunque, eso sí, sin atreverse a reconocerlo. La nueva ley, más que una reforma de la ley del aborto, trata de acabar con un burdo pacto de hipocresía colectiva y con sus consecuencias. Que la Iglesia se oponga es normal; sus principios le ponen enfrente de la actual reforma y también enfrente de la ley anterior. Sólo cabe reprocharle que no organizara ninguna campaña cuando gobernaba el PP, época en la que los embriones unicelulares en estado de cigoto eran o no vida humana exactamente igual que cuando gobernaba el PSOE. Igual cabe decir de los intelectuales que se oponen a la reforma de la ley con razones que no tienen que ver con la reforma, sino con el aborto en sí. Más cuesta entender al PP, que hizo como que no sabía lo que él mismo había aprobado. Que hizo como que no veía la realidad y que prefiere que se institucionalice la mentira en que está viviendo España, y los partidos políticos de España, y los médicos de España -muchos de ellos antiabortistas en la medicina pública y pro abortistas en la privada- y los españoles en general. De todas formas entendemos que abrir de par en par los ojos ante este asunto, delicado en grado sumo, apetezca poco. Pero cabría pedir que se disimularan algo mejor las contradicciones. Y a la Iglesia, que, repetimos, tiene todo el derecho a defender sus posiciones, podría pedírsele menos demagogia. Se protege más al lince que al non nato, denuncia. Se le podría acusar de proteger más al non nato que al ya nacido, al que se abandona -sin derecho al preservativo- en un océano de sida como África, por ejemplo."



























3 comentarios:
muy bueno!!! el martes o el miércoles hicieron un montón de carteles del mismo estilo en el Intermedio, eran muy graciosos, en uno se decía que los preservativos estaban más protegidos por la iglesia, que la vida de los niños africanos.
La verdad es que Wyoming lo bordó. He intentado poner el enlace, pero el vídeo lleva mucha publicidad. En cualquier caso, se puede volver a ver en la web de La Sexta. Saludos.
He leido tu artículo me parece muy sesudo. Tan lejos y tan cerca y me gusta. Un abrazo
Publicar un comentario en la entrada
En “Angelus Novus” cualquier opinión, sugerencia o comentario serán muy bien acogidos. No serán publicados, sin embargo, los mensajes injuriosos, discriminatorios o con un lenguaje inapropiado.
¡Muchas gracias!